¿Eres TIJ?

Solicitud de alta en el directorio de traductores-intérpretes jurados

La inclusión de datos está sujeta a revisión. La publicación está destinada exclusivamente a los traductores-intérpretes jurados nombrados por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y las autoridades autonómicas con competencia para ello en España.


Si quieres aumentar tu exposición en la búsqueda, añade el idioma o idiomas de habilitación, siguiendo este ejemplo: Juan Nadie, inglés, francés, alemán



Escribe lo que consideres relevante para tu presentación. Recuerda que si estás habilitado para varios idiomas puedes incluir aquí esta información.




Introduce la fecha de tu nombramiento, por ejemplo: 30 de octubre de 2001.



Escribe tu dirección de forma que la identifique el sistema de Google Maps. No pongas "c/Alcalá,80" sino "Alcala, 80, 28080 Madrid, España".


Indica, si lo deseas, tu sitio web. Formato de ejemplo: http://maec.es .

Importante: el sistema está procesando tus datos. Puede tardar. Espera hasta que veas la confirmación

Idiomas

El círculo virtuoso de la reacción del cliente

Los trabajadores por cuenta propia que reciben una reacción positiva del cliente se sienten más motivados y comprometidos, y hacen un trabajo mejor para sus clientes. Motivo más que suficiente para trasladar cualquier comentario favorable siempre que sea posible, dice James Kelly.

buen_trabajoLa buena noticia es que no haya noticias, o al menos eso es lo que se dice. Como muchos otros traductores, suelo tener la impresión de que gran parte del trabajo que hago desaparece dentro de un agujero negro. En las extrañas ocasiones en las que un cliente se vuelve a poner en contacto por el trabajo, suele ser porque tiene alguna consulta sobre algún aspecto concreto del trabajo. Además, esta ausencia de reacción del cliente persiste incluso cuando pregunto qué le parece el trabajo. La mayoría de correos de seguimiento en los que pregunto a los clientes si están contentos con mis traducciones o si tienen alguna información sobre ellas, suelen toparse con una respuesta mecánica del tipo: “excelente, muy contentos con tu trabajo”.

Sentirse apreciado

Pero no siempre sucede así. Aunque ya lo he perdido, una agencia me envió una vez un correo electrónico para decirme que el cliente final se había puesto en contacto para decir lo contentos que estaban con mi trabajo. Fue una sensación agradable. Me sentí apreciado por el cliente y por la agencia al mismo tiempo, y el resultado final fue que durante los siguientes trabajos que hice para ellos, me sentía más comprometido con mi trabajo y me preocupé más de lo que estaba haciendo, estimulado al saber que este no era otro de estos textos que se desvanecen en el aire en cuanto pulso “Enviar”. En otras palabras, aumentó mi motivación durante una temporada, consiguiendo que estuviera más inclinado a seguir un poco más, a dedicar un poco más de tiempo a investigar esos términos difíciles, a pulir el texto un poco más antes de enviarlo y a proporcionar comentarios útiles para el revisor. Pero no tardó mucho en desvanecerse la magia y volver a lo de siempre.

Al recordar mis clases de Empresariales de la universidad, es lógico. Aunque no me parecieron muy interesantes en aquel momento, algunas de las perlas de sabiduría que recogí en esos estudios, como la famosa jerarquía de necesidades del psicólogo estadounidense Abraham Maslow, resuenan en mi cabeza desde que comencé a trabajar por cuenta propia. Para aquellos que no estén familiarizados con ella, la jerarquía de necesidades de Maslow se basa en cinco niveles crecientes (utilizo los paréntesis para relacionarlos con la traducción):

  1. Necesidades fisiológicas (la comida necesaria para mantenernos vivos)
  2. Necesidades de seguridad (seguridad de empleo y estabilidad económica)
  3. Necesidades sociales (formar parte de una comunidad como ITI)
  4. Necesidades de reconocimiento (la sensación de respeto y autoconfianza que se produce al sentirse apreciado)
  5. Autosuperación (alcanzar el pleno potencial de uno mismo, por ejemplo, a través de cursos de desarrollo profesional permanente).

En lo que respecta a los clientes, especialmente agencias, una parte importante de mis relaciones no pasan del segundo nivel, siendo la gratificación de mi trabajo puramente monetaria. Las necesidades de los niveles tres y cinco, como acabo de indicar, se satisfacen participando en la comunidad profesional y a través de actividades de desarrollo profesional permanente. Esto nos deja el nivel cuatro.

La sensación que tuve al recibir ese halago espontáneo en mi bandeja de entrada fue esencialmente una inyección de autoestima, quizás aún más fuerte ya que las recibimos con tan poca frecuencia. En ausencia de dichos momentos, parece que los traductores están generalmente privados de una valiosa fuente de este aspecto esencial de la “Teoría de la motivación humana” de Maslow. Peor aún, en el caso de un colega que hace poco tuvo que pasar varias horas deshaciendo los errores y luchando con los cambios que había hecho en su traducción un revisor no nativo, el nivel de autoestima puede llegar a números rojos.

Motivación y satisfacción

En este momento, no sería tan disparatado pensar que este es simplemente otro caso del maltratado e infravalorado traductor que se está desahogando. Pero, como todos sabemos, hay otra cara de la moneda. Sin duda una de las mayores consecuencias de esta situación la sufren los propios clientes. La premisa central de la teoría de Maslow es que los trabajadores motivados obtienen los mejores resultados. Un traductor motivado es un buen traductor, que está comprometido y se preocupa por su trabajo. Al proporcionar información positiva a sus proveedores, las personas que compran las traducciones pueden garantizar que obtienen lo mejor de sus traductores. Eso se traduce en más clientes satisfechos, que a su vez, tienen más probabilidades de volver a contratar a un proveedor de servicios lingüísticos concreto, y traductores que están más comprometidos con su trabajo. Un círculo virtuoso en el que todo el mundo sale ganando.

El reto es, entonces, conseguir que los clientes, especialmente las agencias, vean el valor de pasar un tiempo proporcionando información que merezca la pena a sus proveedores de forma habitual y no solo cuando algo sale mal. Si estás contento con el trabajo de alguien, díselo.

Sobre el autor:  James Kelly es miembro del Institute of Translation and Interpreting y trabaja a tiempo completo como traductor autónomo de español a inglés. También prepara un doctorado sobre traducción literaria en la Universidad de Edimburgo.

Traductora:  Andrea Gutiérrez Pérez, de Vigo, es traductora intérprete jurada de inglés. Puedes contactarla ahora.  


Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia y nuestros servicios, analizando la navegación en nuestro sitio web. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información en nuestra Política de Cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies