¿Eres TIJ?

Solicitud de alta en el directorio de traductores-intérpretes jurados

La inclusión de datos está sujeta a revisión. La publicación está destinada exclusivamente a los traductores-intérpretes jurados nombrados por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y las autoridades autonómicas con competencia para ello en España.


Si quieres aumentar tu exposición en la búsqueda, añade el idioma o idiomas de habilitación, siguiendo este ejemplo: Juan Nadie, inglés, francés, alemán



Escribe lo que consideres relevante para tu presentación. Recuerda que si estás habilitado para varios idiomas puedes incluir aquí esta información.




Introduce la fecha de tu nombramiento, por ejemplo: 30 de octubre de 2001.



Escribe tu dirección de forma que la identifique el sistema de Google Maps. No pongas "c/Alcalá,80" sino "Alcala, 80, 28080 Madrid, España".


Indica, si lo deseas, tu sitio web. Formato de ejemplo: http://maec.es .

Importante: el sistema está procesando tus datos. Puede tardar. Espera hasta que veas la confirmación

Idiomas

El traductor jurado como marca blanca

A lo largo de mis muchos años como traductora e intérprete jurada me he encontrado con numerosos problemas bien debido al desconocimiento de esta profesión por parte de los clientes, bien por la opacidad con que algunas empresas tratan nuestra figura.

Una de las principales razones por las que los traductores decidimos dar el gran paso de “independizarnos” es precisamente la privación, la mayoría de las veces impuesta por contrato, de un aspecto crucial para la realización de una buena traducción: el contacto con el cliente.

¿Por qué es importante este contacto?

marca blanca en traducciónEn traducción, como en cualquier otra práctica profesional, no existe la infalibilidad y puede que surjan problemas terminológicos (una palabra perteneciente a un ámbito muy especializado que ignoramos; un concepto que en otro país designa una cosa totalmente diferente; un término o una figura inexistente en nuestra en nuestra lengua; o simplemente un documento mal redactado). En estos casos, en aras de una buena traducción, se hace necesario hablar con el cliente para que nos especifique y, por qué no, nos guíe para llegar a la mejor solución lingüística. Por supuesto, de primera mano esta sana práctica no sólo repercute directamente en la calidad del producto sino que agiliza en gran medida los plazos de entrega. El proceso se reduce a: el traductor encuentra un problema, llama o escribe al cliente, éste responde, se produce comunicación y se solventa el asunto.

Pierde la traducción o pierde el traductor

Cuando se trabaja para ciertas agencias esto que parece tan sencillo se complica innecesariamente ya que quien realiza la traducción eleva la pregunta a su contacto en la empresa (puede ser un gestor de proyectos, un administrativo o un secretario) que puede tardar en responderle incluso varios días; esta persona, a su vez, contacta con el cliente y le expone la pregunta, pero, en caso de que la respuesta no sea lo suficientemente aclaratoria, no va a saber seguir indagando en la información que el traductor necesita para desarrollar correctamente su trabajo, por lo que, en muchas ocasiones, o la información que nos llega es insuficiente o nos vemos abocados a un torrente de correos. En cualquiera de los casos, los plazos de entrega se dilatan, se resiente la calidad del texto o el traductor va reduciendo tiempo de su vida privada ya que, lo que se habría solucionado con cinco minutos de conversación, puede llegar a convertirse en un calvario de una semana.

Otra práctica entre las agencias es hacer que el profesional (no contratado como intérprete jurado) cambie en el registro del Ministerio su dirección personal y la del sello por la de la agencia en la que trabaja, por lo que todo posible contacto con el cliente (con fines laborales) se imposibilita o se penaliza duramente.

Como traductora profesional, nunca me cansaré de aconsejar a todo el mundo que, para obtener un texto óptimo, se contacte directamente con quienes van a realizar el encargo o con empresas que no pongan pegas para que este flujo de información se produzca sin problemas.

Sobre el autor: Angélica Guzmán Miralles es traductora intérprete jurada de inglés, de Albacete, donde ejerce  desde 2001  y también ofrece los servicios de localización,  corrección y revisión, redacción de contenidos y de textos publicitarios, además de servicios de consultoría lingüística. Puedes contactarla ahora.



Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia y nuestros servicios, analizando la navegación en nuestro sitio web. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información en nuestra Política de Cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies