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Solicitud de alta en el directorio de traductores-intérpretes jurados

La inclusión de datos está sujeta a revisión. La publicación está destinada exclusivamente a los traductores-intérpretes jurados nombrados por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y las autoridades autonómicas con competencia para ello en España.


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Aprovechemos nuestra factura para educar al cliente

Uno de los consejos más importantes que solemos dar los veteranos a los recién incorporados a la profesión es: Hay que educar al cliente. Consejo que a su vez la mayoría de nosotros hemos recibido de otros veteranos cuando nos incorporamos a la profesión.

educacion mediante facturasY la factura es un recurso importantísimo para educar al cliente. En primer lugar es un recurso de educación política, compartido con todos los profesionales. Justamente fue un abogado el que me enseñó la respuesta ideal cuando un cliente me dijera: “No necesito factura” – “No hay problema, la coges y la tiras”. En realidad, pensándolo bien, es un típico consejo de abogado listillo, porque ¿cómo vas a reclamar sin factura? Yo la suelo cambiar, diciéndole al cliente: “Pero yo sí la necesito, porque es mi profesión, y los servicios públicos se pagan con los impuestos de todos, incluidos los que me toca recaudar a mí. Luego la puedes tirar, si no la necesitas”. (Aunque es cierto, que un IVA del 21% es una invitación al fraude o a la competencia desleal. ¡Un beneficio de casi la cuarta parte de tus honorarios, más o menos una sexta parte de la factura, lejos del diezmo bíblico en épocas del imperio romano).

Y no se debe olvidar nunca poner recargo de urgencia, aunque luego sea 0%. O una segunda copia, aunque no la cobremos. Cuando me dí de alta y había obligación de comunicar, el funcionario me explicó que las tarifas son un arma para nosotros. Podemos cobrar lo que queremos, pero si alguien nos reclamaba, podíamos aportar nuestras tarifas. Y en cualquier pleito nuestras tarifas pueden ser lo que los jueces nos reconozcan.

En segundo lugar también es una información para los clientes. En mi caso, la mínima son 50 euros IVA incluido. Pero generalmente no soy capaz de cobrar 50 euros por una partida de nacimiento alemana, por ejemplo. Y menos cuando la persona que lo necesita no nada en la abundancia, y ya sólo por haber nacido en Alemania tiene que correr con una serie de gastos extra. Porque no sólo es la partida de nacimiento. Un documento que dice dónde y cuándo naciste, cómo se llaman tus padres, la ciudad o pueblo donde viven, el registro civil donde te inscribieron y el nombre del funcionario que firma la partida, sin ninguna clase de literatura o floritura. Una cuartilla de, a veces, sólo siete u ocho medios renglones. ¿Qué pasaría si le emito una factura de 25 o 30 euros? Que se quedará con la copla de que “Marga Vidal es una traductora barata”, especialmente si conoce un poco el mercado. Y a saber con qué me viene la próxima vez. O si le cuenta a todos sus amigos que Marga Vidal es una traductora barata. De modo que en mi factura le pongo en primer lugar mi tarifa. Luego, si es una partida de nacimiento alemana modelo B o E, pongo descuento por documento estándar (partida de nacimiento modelo ….., o de matrimonio, o de defunción). Y si realmente está muy apurado, va un segundo descuento especial, aunque menos de 15-20 euros (IVA incluido) no cobro por una traducción jurada, salvo alguna vez una apostilla con cuatro palabras en alemán. Y no le doy la factura y ya está. Se la doy y se la razono. Puede que olvide mis razonamientos, pero si vuelve y le repito mis argumentos, no será la primera vez que los oye. Y no me veré obligada a pelearme por mi tarifa, o al menos no le daré armas para pelear contra mí.

Eso sí, nunca aplico descuentos de éstos cuando un trabajo me entra vía agencia. Si el cliente tiene dinero suficiente o carece de motivación suficiente para moverse un poco, no tengo por qué hacer rebajas. Más cuando muchas agencias no repercuten los descuentos que les pueda hacer (ya casi no hago, salvo a una o dos) sino que cargan márgenes notables. La suerte que tenemos los traductores jurados es que la ley nos obliga a poner nuestros datos de contacto en nuestro sello. Con lo cual, si las agencias se pasan en sus márgenes, prácticamente nos mandan al cliente a casa o al despacho.

Sobre el autor: Margarita Vidal Hammer es traductora-intérprete jurada de alemán desde 1993. Está especializada en traducciones jurídicas, legales y financieras. Gracias a su licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación, una carrera vocacional que durante años desarrolló enseñando alemán a adultos, cuenta con conocimientos en diversas áreas del conocimiento, desde la filosofía a la medicina, pasando por la estadística o la música (cursó estudios de música y piano en el Conservatorio, y ha cantado en diversas agrupaciones corales). También ha trabajado durante años en la empresa privada, principalmente en una multinacional del ramo de los instrumentos musicales y en la asesoría jurídico-financiera de una sociedad de inversión mobiliaria, como secretaria-traductora-personal assistant. Puedes contactarla ahora.



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